Hoy estaba metiendo mano en una GSX-R1000R cuando llegaron al taller unas aletas aerodinámicas estilo MotoGP y llantas de magnesio forjado Magtan JB4. No pude resistirme. Desarmé todo el tren delantero de una L7 de fábrica solo para medir con micrómetro las barras OEM contra los tubos Öhlins FGRT224 que íbamos a instalar. El setup de fábrica es una maldita broma.
La enferma realidad es que, al clavarle aletas que generan downforce, alteras por completo la carga del tren delantero a 250 km/h. Las horquillas OEM literalmente suplican piedad bajo esa presión, causando una fricción estática imperdonable y micro-flexiones en las tijas. ¿Pero las Öhlins? Fresadas con precisión milimétrica. Al combinar esa rigidez a prueba de balas con la violenta reducción de masa giroscópica de las JB4, reescribes por completo la geometría de dirección a alta velocidad.
Le pasé el calibre a los espaciadores de eje custom y noté que las tolerancias están diseñadas para combatir el heat soak de las brutales pinzas Brembo CNC 4P, evitando que la carga térmica pase a los rodamientos. Es un truco de aislamiento térmico obsesivo para eliminar el arrastre.
Pero lidiar con ese nuevo downforce es magia negra. Para los enfermos de los track-days aquí presentes, al llevar aletas masivas y llantas ultraligeras, ¿cómo afinan a la perfección la compresión en alta velocidad para no saturar el neumático delantero sin provocar vibraciones de alta frecuencia al clavar los frenos entrando a la curva?
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Webike Japan, · Publicado
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